Hace tiempo que Eduardo Verástegui dejó atrás su etapa como sex-symbol latino que seducía a Jennifer Lopez en el videoclip de ‘Ain’t It Funny’ para reinventarse a nivel personal y profesional.

Su fe católica se ha convertido en el centro de su vida y esta semana ha decidido aprovechar el período de confinamiento para poner en marcha una cadena de oración para pedir por la paz en el mundo y el final de la pandemia del coronavirus.

En un principio, el intérprete y productor se había marcado como objetivo conseguir reunir a cincuenta mil personas -el equivalente al aforo de un estadio- que le acompañaran mientras rezaba el rosario desde su casa en Ciudad de México, pero finalmente la convocatoria ha logrado superar todas sus expectativas.

El vídeo de la retransmisión que ha publicado en su página de Facebook supera el millón de reproducciones y, en directo, le acompañaron más de 200,000 mil personas a través de esa red social y de Twitter e Instagram, según ha explicado en la publicación que compartió más tarde en su perfil de esta última plataforma.

“Todo esto refleja que somos muchos los que buscamos a Dios en medio de esta adversidad y nos ponemos en sus manos”, ha afirmado en ese mismo mensaje.

Su intención ahora es seguir adelante con esta iniciativa cada día a la una de la tarde, hora de Ciudad de México.

Tras triunfar en su país natal, Eduardo comenzó a hacer el ‘crossover’ al mercado anglosajón a principios del 2000, pero sorprendentemente dejó de lado esos planes sin previo avisado y se alejó de los focos de la atención mediática. Cuando reapareció para promocionar nuevos proyectos como la película ‘Bella’, en la línea de sus valores religiosos, reconoció que se había sentido vacío pese al dinero, la fama y los placeres terrenales. Esa es una de las razonas por las que decidió abrazar el celibato hace más de una década y esperar hasta el matrimonio para volver a mantener relaciones sexuales.